HÉLADE

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LIBROS PUBLICADOS. 1.1968 -Antecedentes para H. de la Industria Argentina .2.1975 -Industria Argentina y Aduana 1835-1854 .3.1977 -Dorrego Gobernador. Economía y Finanzas 1826-27 .4.1980 -Rosas y García. La economía bonaerense 1829-35 .5.1988 -La reforma económica financiera en la Prov. de Bs. As .6.1990 -Correspondencia inédita. Rosas y Paris .7. 1995 -Proteccionismo y Libre Comercio en Bs. As. 1810-1850 .8.1998 -Pedro Andres García 1758-1833 .9.2005 -Ciencia y Técnica en Bs. As 1800-1860 .10.Historia Soc.Cientifica Argentina en el S.XIX (2002) .11.El humanismo en la obra de A.Llanos (2006).12. Manuel José Garcia (1784-1848) - Editorial Historica. Pierrot (2008).

Friday, October 20, 2006

CIENCIA, TECNOLOGÍA y GLOBALIZACIÓN.


En las últimas décadas y particularmente en nuestros días, es un lugar común y frecuente hacer referencia a un movimiento de globalización que abarca todo el ámbito terrestre según el cual y a partir de la segunda guerra mundial, existe una tendencia a igualar todas las costumbres y formas de vida sociales en los distintos países. Se habla así de una desaparición de los límites nacionales y una actitud general de la población mundial a adoptar las mismas normas de vida. Sin negar que este fenómeno tenga lugar es necesario señalar que existe la tendencia de considerar el estado de desarrollo de la ciencia y la tecnología, como factores accesorios en la sociedad similares, en cierta forma, al arte y la literatura, es decir apéndices de la política y tal vez de la economía, dejando a un lado su importancia en el progreso de cada período de la historia de la humanidad.

Sin embargo, tal como se expondrá, la denominada “globalización” no es consecuencia exclusiva del desenvolvimiento de factores económicos, sino que en este proceso el desarrollo tecnológico y científico ha tenido y sigue teniendo una importancia singular, tal como lo demuestra su historia. Sin los avances producidos en el siglo XIX en las comunicaciones, el transporte y la industria en general y en particular, en el siglo XX, en las aplicaciones de la electricidad y la electrónica a la conquista del espacio, mediante el uso de satélites, la globalización, sin duda, no hubiera alcanzado el progreso que es del dominio de una parte de la población mundial.

Cabe afirmar que la economía tiene una decisiva influencia en el avance de la técnica, pero ésta, a su vez, tiene preponderancia en el desarrollo de los pueblos y en sus condiciones de vida. En verdad, ambos factores están indisolublemente vinculados y contribuyen al unísono en el avance del uno y del otro. Un economista tan destacado como el austriaco, Joseph Schumpeter sostiene que las innovaciones tecnológicas se suceden en ondas que duran entre 50 y 60 años y cada una de ellas produce una "nueva economía" que da lugar al incremento de la inversión y el exceso, seguido de una caída ruinosa, pero que deja al mundo más rico y en mejor situación.

El concepto de globalización no es reciente, hace más de 40 años, en 1962, Carlo Cipolla señalaba que: Día a día el mundo parece más y más pequeño y sociedades que prácticamente durante milenios se habían ignorado súbitamente se ponían en contacto o... en conflicto. Agregaba que en nuestras relaciones, tanto en política como en economía, en organizaciones sanitarias o en la estrategia militar era necesario tener un punto de vista distinto.

Vinculación entre ciencia y tecnología.

Ciencia y técnica, su utilización en la producción de bienes para satisfacer las necesidades de la sociedad humana son inseparables, aunque a veces pueden correr por distintos rumbos, con énfasis en la investigación científica (teoría) en algunos casos y en otros en las aplicaciones prácticas (tecnológicas). Se puede afirmar con Donald Cardwell que, ciencia y tecnología son aspectos de la misma cosa.

La ciencia pura no puede tener, ni tiene, por finalidad la sola disquisición teórica, sus logros se extienden más allá, a pesar de aquellos que predican su exclusiva dedicación a la especulación científica carente de toda finalidad práctica inmediata. En los hechos la teoría se convierte en aplicaciones concretas a las cuales no puede permanecer indiferente el hombre de ciencia. Éste, por cierto, no puede eludir su responsabilidad social, aun cuando la ejerza por omisión y las páginas de la historia de la ciencia están plagadas de ejemplos que dan aval a ésta afirmación.

Por ejemplo, la construcción de la máquina a vapor de pistón, en 1712 por Thomas Newcomen (1664-1729), fue previa a la determinación de la teoría del equivalente mecánico del calor, descubrimiento casi simultáneo del médico Robert Mayer (1814-1887) y el físico germano H. von Helmholtz (1821-1894). En cambio, los experimentos de Michel Faraday (1791-1867) sobre inducción electromagnética y las ecuaciones matemáticas del escocés James C. Maxwell (1831-1879) acerca de las ondas electromagnéticas fueron precursores de la construcción de los generadores eléctricos y las transmisiones inalámbricas.

La mayoría de los historiadores se han mostrado dispuestos a considerar que la ciencia ha tenido influencia sobre la sociedad, pero no a admitir que ésta haya influido sobre la ciencia. Les agrada pensar en su progreso únicamente en función de la filiación interna o autónoma de las ideas, teorías matemáticas o físicas y descubrimientos prácticos, que son entregados como antorchas de un gran hombre a otro. Pero en cambio, en opinión de Needham este argumento es poco sostenible para explicar, por ejemplo, la revolución científica de fines del Renacimiento y se deberían considerar las pautas económicas y las estructuras sociales para poder arribar a conclusiones que permitan explicar el desarrollo histórico de la ciencia y técnica.

La estrecha vinculación entre los factores sociales, económicos y tecnológicos es una afirmación que pocos podrán poner en duda, si bien es preciso tener muy en cuenta que estos factores lejos de ser sincrónicos, sufren desfasajes que los condicionan de distinta forma a lo largo de su proceso de desarrollo.

En el estudio de la historia y la filosofía de la ciencia y la tecnología en el pasado reciente han tenido significativa preponderancia las ideas sostenidas por Karl Popper y el profesor Thomas S. Kuhn .

El primero, Popper, con respecto a la ciencia sostiene que la teorías científicas son en principio falsables, es decir están sujetas a definiciones que pueden ser predicciones fallidas de la realidad. De acuerdo con la opinión de Cardwell, esta apreciación considera solamente la ciencia "pura", excluyendo a la tecnología, pero tal como se expresó anteriormente es casi imposible establecer límites precisos que dividan una ciencia pura de una aplicada.

Por otro lado, toda teoría científica es consecuencia de determinadas condiciones socioeconómicas y culturales y en tanto estas se modifiquen, se producirán cambios en las teorías que interpretan los fenómenos en otras condiciones. La denominada "física clásica" establecida de acuerdo a las leyes de Newton será válida en las condiciones del macrocosmos, aun cuando hayan dejado de interpretar los fenómenos del microcosmos y el mundo espacial.

Con respecto, a los enfoques de Kuhn éste sostiene la existencia de dos procesos de desarrollo de la ciencia, aquel normal, evolutivo, y otro revolucionario, cuando se quiebra la evolución para dar paso a un nuevo "paradigma" que reemplaza las antiguas ideas o principios.

Tanto las apreciaciones de Popper como las de Kuhn, parten de una idea subyacente que presupone postular la existencia de axiomas, formulados de una vez y para siempre, en lugar de interpretar el universo como un proceso en perpetuo cambio y modificación. Si se admite éste principio, y se tiene en cuenta el desarrollo histórico de la ciencia, la posibilidad de establecer verdades absolutas, es sin duda un fin imposible de sostener.

Estas apreciaciones vinculadas exclusivamente a la ciencia como un estudio independiente de la técnica están vacías de contenido, aun que se considere a la ciencia como "la aplicación de la ciencia a la industria". La tecnología tiene un contenido concreto y se mide por sus resultados para solucionar un problema o una necesidad del hombre en determinadas y precisas condiciones. La historia de la ciencia y la tecnología están indisolublemente unidas y su estudio en los últimos 200 o 300 años así lo demuestran.

Es interesante mencionar la opinión de Albert Einstein sosteniendo que: La ciencia como algo existente y completo es la cosa más objetiva conocida por el hombre. Pero la ciencia, en el desarrollo de la humanidad, como un objetivo, es tan subjetiva y psicológicamente condicionada como cualquier otra rama del esfuerzo del hombre, a tal punto que la pregunta "¿cuál es el propósito y significado de la ciencia?" recibe diferente respuestas en tiempos diferentes y de parte de diferente clase de gentes.

La primera globalización.

La vinculación entre los factores socioeconómicos y los tecnológicos se pueden observar al estudiar las circunstancias en las cuales se produjo el descubrimiento de América, cuya importancia no es necesario enfatizar, mientras, se puede afirmar que condujo a la primera globalización del globo terráqueo. Atribuir éste hecho, exclusivamente a causas económicas sería ingenuidad, y se cometería un error al desdeñar la importancia de los adelantos sociales y técnicos que tuvieron lugar con anterioridad, para la concreción de un acontecimiento que transformó a Europa y al resto del mundo.

En general, al hablar de economía se hace referencia a los elementos monetarios y financieros y al comercio de productos, dando escasa relevancia a los medios de producción y la técnica mediante la cual se obtienen los bienes comerciables, factores que son parte de la economía.

Los medios de producción están constituidos por las herramientas, dispositivos, máquinas y materiales mediante los cuales se efectúa la producción agrícola y ganadera, la fabricación de bienes, la extracción de materias primas, la construcción de vías de comunicación terrestres, marítimas y aéreas y de lugares habitacionales y de trabajo. La técnica es la forma como se aplican y utilizan esos medios de producción, e incluso como se los modifica para satisfacer nuevas necesidades.

Para tener una clara visión de la situación socioeconómica europea en el momento de producirse el descubrimiento del Nuevo Mundo resultará conveniente describir su evolución a partir del siglo IX.

La destrucción del mundo antiguo regido por el Imperio Romano provocó la desaparición de las relaciones entre los países mediterráneos al expandir los árabes su dominio al norte de África y la ocupación de la península Ibérica. Como consecuencia, la Europa Occidental hasta el siglo IX se dedicó exclusivamente a la agricultura sobre la base de la propiedad feudal de la tierra, trabajada por el campesino en calidad de "siervo", quien tenía derechos bien definidos con respecto a determinada proporción del producto de su trabajo. Esta forma de explotación social significó un adelanto en la producción agrícola con respecto al viejo sistema, totalmente desquiciado en los últimos años de la época romana debido a la decadencia de la mano de obra esclava.

Debido a estos hechos, surgieron adelantos significativos en los medios de producción. En primer lugar la escasez de mano de obra esclava obligó a recurrir a otros medios para sustituir la energía humana y animal en las tareas productivas. La rueda hidráulica, ya conocida en la antigüedad, comenzó a difundirse y a ser aplicada a la molienda de trigo y en la fabricación de textiles, en este último caso, para el bataneado de telas de lana. También su uso se extendió en 1296, para accionar fuelles de forja que posibilitaron fundir cañones, mover sierras y amoladoras. En 1450, se logró su aplicación en el accionamiento de bombas para el desagote de explotaciones mineras y yacimientos de sal.

En la técnica del cultivo de la tierra se produjeron cambios importantes, pues, en lugar de sembrar repetidas veces un mismo terreno hasta agotarlo, a partir del siglo IX se comenzó a difundir el sistema llamado de tres campos. En uno se sembraba la cosecha de invierno; en otra porción, la cosecha de primavera y la tercera, quedaba ociosa, lo cual constituyó un gran adelanto con respecto al primitivo sistema utilizado en los siglos precedentes.

La forma de utilización de la energía animal fue otra importantísima innovación en el uso de este medio de producción. En la antigüedad los caballos eran obligados a tirar de los carruajes mediante una banda que rodeaba su garganta, forzando su cabeza hacia atrás, en una posición que disminuía su fuerza de arrastre. El nuevo arnés, construido hacia el siglo XII, apoyaba sobre las clavículas del animal, lo cual permitía un mejor tiro de éste sin sofocarlo y junto con la introducción de la herradura, otro notable invento para su época, produjo una sensible mejora en el transporte terrestre.

Una explotación de la tierra más eficiente, según se mencionó, permitió un acrecentamiento de la población en general y contribuyó a la formación y fortalecimiento de las villas y ciudades. No obstante, es preciso tener en cuenta que la población urbana, desde el siglo XII al XV, nunca fue superior a la décima parte del total de los habitantes de una región.

En 1096 tiene lugar el inicio de la Primera Cruzada. Con respecto a estos emprendimientos, se puede concluir, dice Pirenne , que el resultado duradero y esencial de las Cruzadas fue haber dado a las ciudades italianas y, en menor grado, a las de Provenza y Cataluña, el dominio del Mediterráneo, despojando a los árabes de la hegemonía que ejercían sobre ambas orillas.

A partir del siglo X, los venecianos se dedicaron a invertir en negocios marítimos comenzando un desarrollo comercial que se tradujo en una acumulación de riqueza que permitió la consolidación de un capitalismo comercial a partir del siglo XII. La supremacía de los árabes y los venecianos, a lo largo de los siglos subsiguientes, en el comercio a través del Mediterráneo explica por qué Portugal buscará el camino del Atlántico para poder competir en el negocio de las especies y, además, descubrir oro, perlas y piedras preciosas. Enrique "El Navegante" envió quince expediciones durante diez años, a partir de 1424, para lograr que sus navíos superaran el cabo Bojador, ubicado en la costa oeste, justo al sur de las islas Canarias. Estos intentos se vieron cumplidos cuando Bartolomé Díaz, el 3 de febrero de 1488, empujado por una tormenta, ancló en la bahía de Mossel alrededor de 230 millas, al este del cabo de Buena Esperanza.

La posibilidad de incursionar en el Atlántico se logró gracias a la utilización de nuevas técnicas para la navegación. Éstas fueron la utilización de una embarcación con distintas características a las conocidas hasta ese entonces, las carabelas, provistas de un nuevo tipo de timón y de velamen diferente, y mediante el uso de la brújula, todos adelantos que fueron incorporados en el siglo XII.

Luego de la introducción de ese instrumento, el paso siguiente fue la construcción de la Rosa de los Vientos, de enorme importancia para la navegación en esa época, pues, ésta permitía orientar la navegación con independencia del estado del tiempo, ya que no era imprescindible guiarse por las estrellas y se podía navegar con cielos nublados y en medio de las tormentas.

Las carabelas, por otra parte, eran barcos que aseguraban la ida y el regreso a los mares a explorar. Gracias al nuevo tipo de timón fijo firmemente al codaste, el cual era una extensión de la quilla y así una parte integrante y solidaria del casco. Este tipo de timón ubicado por debajo del agua estaba más libre de los embates de las olas y permitía a la embarcación ser mejor controlada para navegar contra viento. Estos adelantos técnicos significaron grandes ventajas económicas, mayor seguridad y menores pérdidas por naufragios, cargamentos de mercaderías de mayor volumen y valor y la posibilidad de llegar a mercados más lejanos en menor tiempo.

Otra innovación, no por ser curiosa sin importancia, fue la aparición de la carretilla en el siglo XIII, cuyo origen es escasamente conocido, así como se desconoce donde y como tuvo lugar la invención de la rueda. Vale la pena señalar que los aztecas utilizaron pequeñas ruedas para construir juguetes destinados a los niños, sin encontrar su aplicación en el transporte de cargas mediante rodados tirados por animales.

Luego de los cuatro viajes efectuados por Cristóbal Colón (1436-1506) al Nuevo Mundo, la travesía de Hernando de Magallanes (1470-1521) al mando de cinco naves, partiendo del puerto de San Lucar de Barrameda, navegando hacia Occidente, completada por su segundo Juan Sebastián Elcano (1476-1526), quién regresó a España tres años después de su partida, constituyó el primer viaje alrededor del mundo. Este hecho puede considerarse la primera globalización del planeta Tierra.

Es posible preguntar, por qué los árabes fueron incapaces de descubrir el paso para navegar alrededor del cabo de Buena Esperanza, a pesar de haber llegado hasta la isla de Mozambique, y sin embargo, nunca intentaron seguir navegando hacia el sur. Una explicación a esta incógnita se puede encontrar por sus limitaciones técnicas, a pesar de sus amplios conocimientos matemáticos y científicos, pues, por causas desconocidas, no utilizaban clavos en la construcción de sus navíos. Para asegurar entre sí las distintas partes de un barco recurrían a lianas obtenidas de las ramas de palmera, en consecuencia, sus barcos eran débiles para resistir fuertes vientos, tormentas y golpes contra las rocas.

Los adelantos técnicos en el arte de navegar conocidos por los marinos portugueses, genoveses y españoles, en la época anterior al descubrimiento del Nuevo Mundo comprueban el por qué de su intervención en tan importante descubrimiento para el desarrollo de la economía mundial.

Francis Bacon (1561-1626) filósofo británico, dedicó su vida a propagar la idea de que la ciencia debía dar sus frutos aplicada a la industria, para permitir de esta forma mejorar las condiciones de vida de la sociedad. Pensaba que los adelantos más notables realizados por el hombre eran tres, desconocidos en los tiempos antiguos, cuyo origen era oscuro, la imprenta, la pólvora y la brújula. Estos tres habían cambiado totalmente la cara y el estado de las cosas en todo el globo; el primero en la literatura, el segundo en la guerra y el tercero en la navegación...

La utilización de la brújula tuvo su origen en China alrededor del año 1100, existiendo noticias de su uso en Europa Occidental en 1187 y por los árabes hacia 1220. La primera obra que describe en detalle su utilización fue la “Epistolade magnete”, escrita en 1269, por el francés Petrus Peregrinus de Maricourt.

La primera versión de este instrumento consistía en una aguja magnetizada colocada sobre un trozo de madera que flotaba en un recipiente con agua. El siguiente paso consistió en colocar la aguja sobre un perno sujeto al fondo del recipiente.
La importancia de este dispositivo para la orientación en la navegación y desarrollo de la misma en esa época fue de extraordinaria importancia sin ser necesario enfatizar este hecho.

Johannes Gutemberg comenzó sus experiencias con la prensa de imprimir y los tipos de letras móviles, hacia 1440 y años más tarde, en 1456, compuso una Biblia de de 42 líneas (el número de líneas por columna) considerado el primer el primer libro compuesto por este procedimiento. En las siguientes décadas el sistema se trasladó de Alemania a Italia, teniendo gran difusión en la impresión de textos religiosos y de origen griego. En 1501, se imprimieron obras del poeta latino Virgilio y otras que tuvieron gran aceptación entre los hombres del Renacimiento.

En cuanto a la utilización de la pólvora, en el siglo X, primero en China para fuegos artificiales, fue luego usada con fines bélicos por los árabes en la artillería, en 1304, y sólo hacia el siglo XVII en trabajos de minería y construcción de caminos.

La revolución industrial.

La influencia de la tecnología en el proceso del desarrollo de la sociedad industrial en su conjunto se vuelve a poner de manifiesto con la invención de la máquina a vapor para la obtención de energía, sustituyendo a la rueda hidráulica de la sociedad feudal la cual, aun en las primeras cuatro décadas del siglo XIX, suministraba la mayor parte de la energía.

La evolución de la máquina a vapor fue lenta, desde su invención por Newcomen, instalada en una mina de carbón, con una estructura de 17 metros de altura, destinada a accionar una bomba para extraer agua y una potencia estimada en cinco horse-power (HP) sufrió significativas transformaciones debido a los esfuerzos de James Watt (1736-1819) quien recién en 1769 patentó un nuevo modelo de construcción más simple con menores dimensiones. Watt por otra parte introdujo la unidad HP que representaba el trabajo de elevar 33.000 libras a un pie de altura en un minuto, unidad de medida que aun se conserva en nuestro tiempo.

Sin embargo, la aplicación de la máquina a vapor al transporte y comunicación, mediante la construcción de ferrocarriles y barcos, fue el acontecimiento más destacado conducente a la expansión del proceso de globalización, el cual desde luego fue un proceso de lento desarrollo que alcanzó a influir en la sociedad a lo largo de doscientos años. El primer ferrocarril a vapor fue construido en Gran Bretaña por Richard Trevithick (1771-1833) quien introdujo la máquina con vapor de alta presión, en 1804, pero gracias al empeño de George Stephenson (1781-1848) se mejoró el sistema de rieles y el tipo de locomotora, que permitió en 1825, comenzar a correr el "Stockton and Darlington Railway" en una extensión de 28 kilómetros.

La sociedad industrial mediante la producción de mercaderías destinadas a un consumidor desconocido, al mismo tiempo, extendía su dominio sobre toda la superficie terrestre por el tendido de las líneas férreas y la navegación de los barcos a vapor, en los más alejados e inexplorados rincones del globo. La construcción de ferrocarriles que atravesaban Europa para llegar al extremo oriental de Asia, el cruce del territorio americano a través de los Estados Unidos uniendo los dos mayores océanos, el Atlántico y el Pacifico y los construidos en América del Sur y en África, vincularon regiones aisladas y comunicaron pueblos de distintas culturas y economías. La expansión de las líneas férreas y el establecimiento de rutas regulares de navegación por todas las latitudes a consecuencia de la invención de la máquina a vapor, constituyó un movimiento que podría denominarse la segunda etapa de globalización del planeta desde la perspectiva del desarrollo de la tecnología.

La evolución y extensión del ferrocarril se enfrentó a la necesidad de establecer comunicaciones entre todos los lugares que se abrían a su dominio contribuyendo decisivamente a la creación de una red telegráfica. Los primeros orígenes de la comunicación por este medio se encuentra en la invención de un sistema óptico desarrollado por el francés Claude Chappe, sin que éste lograra prosperar a pesar de su utilización por los ejércitos de Napoleón, sin embargo sirvió de base a S. T. Sommering (1755-1830) para que utilizando la pila en 1809, demostrara las ventajas del telégrafo eléctrico. Debieron transcurrir más de dos décadas hasta que el Barón Schilling, en 1832, construyera un sistema telegráfico que permitió la transmisión de señales entre dos puntos separados por un kilómetro. Este primitivo dispositivo fue mejorado substancialmente en los años subsiguientes, por Samuel Morse (1791-1872) cuyo código de puntos y rayas se convirtió en el primer lenguaje internacional permitiendo la transmisión de noticias y particularmente las transacciones comerciales al superar la barrera de los diferentes idiomas mundiales.

C. Wheatstone y W. Cooke, en 1837, al obtener una patente del telégrafo eléctrico, conectaron por este medio las estaciones de ferrocarril en Londres; trece años después se tendió el primer cable submarino bajo el Canal de la Mancha uniendo los puertos de Dover y Caláis. En 1866 se completó la comunicación por cable entre Europa y los Estados Unidos. En nuestro país, en 1857, junto con el primer ferrocarril se utilizó el telégrafo en Buenos Aires, pero fue necesario esperar hasta 1874 para establecer las comunicaciones por este medio con Europa.

El telégrafo eléctrico (del griego grafos, escritura, tele, transmisión) se extendió por todo el globo constituyendo junto con las redes ferroviarias el mayor exponente de la intercomunicación a nivel mundial reduciendo la recepción y envío de noticias de semanas o meses a segundos. Este sistema mantuvo su hegemonía en las comunicaciones hasta bien avanzado el siglo XX, cuando el progreso de las comunicaciones telefónicas, merced a los adelantos introducidos en 1876, por Graham Bell , y los trabajos de Tomás A. Edison (1847-1931) en idéntico sentido, permitieron enlazar mediante la voz las relaciones entre todos los pueblos. En la Argentina en 1878, se realizó la primera comunicación telefónica.

El desarrollo del generador y motor eléctrico comenzaron a reemplazar a la máquina de vapor tanto en la generación de energía, en las fábricas como en el transporte, y fueron seguidos por el motor a explosión que, con la invención del automóvil, primero alimentado a vapor y luego con combustible a gasolina o diesel se extendería por todo el planeta contribuyendo a la vinculación por tierra de ciudades y países a medida que se fue perfeccionando la red de carreteras haciendo obsoletos los viejos caminos de tierra, lo cual permitió volver a admirar las antiguas carreteras romanas.

Sin embargo, la utilización del vapor como medio de accionamiento de turbinas que sustituyeron a la tradicional máquina a pistón, continua siendo el medio más adecuado para la generación de energía eléctrica con los combustibles tradicionales. Desde el punto de vista del rendimiento o eficiencia, la turbina de vapor permite obtener cerca de un 40 por ciento con un bajo consumo de combustible, muy superior al cinco por ciento de la primitiva máquina de Newcomen.

La conquista del espacio.

Los dos conceptos fundamentales introducidos en las ciencias físicas en el siglo XIX han sido el campo electromagnético y la energía. Ésta última cobró una importancia creciente a partir de la aplicación de la máquina a vapor, el posterior descubrimiento de las leyes de la termodinámica y el avance tecnológico que permitió en el siguiente siglo la posibilidad de ubicar un satélite en la órbita terrestre.

Desde el punto de vista del tema motivo de esta exposición, conviene analizar el concepto de campo a partir de los experimentos de Michel Faraday (1791-1867) éstos le llevaron a descubrir el fenómeno de la inducción magnética. Posteriormente, Jacobo Clerk Maxwell (1831-1879) estableció sus famosas ecuaciones del campo electromagnético, definiendo la existencia de un movimiento ondulatorio, magnético y eléctrico, vinculados el uno al otro. Sin embargo, es notable destacar el hecho por el cual el físico escocés no demostró interés en la comprobación experimental de su teoría y su posible aplicación práctica.

Heinrich Hertz (1857-1894) en ocasión de un llamado a concurso de la Academia de Ciencias de Berlín, en 1879, donde se ofrecía un premio a la demostración que permitiera observar un campo eléctrico variable induciendo un campo magnético de iguales características y viceversa versa, comprobó que la teoría de Maxwell era correcta. Las experiencias de Hertz, sin embargo, no condujeron de inmediato a ninguna aplicación práctica a partir de estos ensayos. Posiblemente su muerte prematura impidió que realizara éste propósito.

A partir de los trabajos teóricos de Maxwell y los experimentos realizados por Herat, el siguiente paso destacable en el adelanto de las telecomunicaciones se fundamentaron en los trabajos del ingeniero Guillermo Marconi (1874-1937), al mejorar un detector de las ondas hertzianas inventado por Eduardo Branly, constituido por un tubo con polvo metálico y además, una antena aérea, en lugar de un dipolo de alambre. Utilizó asimismo ondas de mayor longitud, de cientos y miles de metros, en lugar de los 4 o 5 metros utilizados por Hertz. Su madre, una inglesa acaudalada le permitió formar su propia compañía en 1896, luego de obtener una patente de un transmisor de radio. De esta manera se llegó a establecer comunicaciones mediante la utilización de la telegrafía "sin" hilos o inalámbricas.

El sistema inventado por Marconi fue el comienzo de una era de paulatina y sostenida expansión de las comunicaciones internacionales por medio de la introducción de sucesivas mejoras basadas en los principios del uso de las ondas electromagnéticas. Las transmisiones de radio de onda larga y corta, la incorporación de la transmisión de la voz ampliando el uso del teléfono y las señales de televisión constituyeron sucesivos pasos en el intercambio de información superando las barreras de las fronteras nacionales. En 1915, Bell Telephone Co. ensayó un enlace radiotelefónico entre Honolulu, Washington y París. Doce años después el primer servicio radiotelefónico comercial se inauguró entre Nueva York y Londres y desde esa fecha hasta mediados del siglo XX la radio fue el único medio de transmisión de la voz a través del Atlántico. En cuanto a la televisión iniciada en Alemania y Gran Bretaña, en 1935, a comienzos de la década de los años 40 se propagó a los Estados Unidos de Norteamérica.

Los sucesivos perfeccionamientos tecnológicos permitieron ampliar paulatinamente lo que se conoce como el espectro de frecuencias radioeléctricas y televisivas, entre los 3 y 30 kHz se define la muy baja frecuencia, entre 30 y 300 kHz las bajas, las medias donde se efectúan las transmisiones de radio AM (amplitud modulada), entre 300 kHz y 3 Mhz, desde este valor a 30 Mhz transmiten las emisoras de radio de onda corta y finalmente en muy alta frecuencia 30 a 300 Mhz se encuentran las transmisiones de los canales de TV y radios de FM (frecuencia modulada). La banda de UHF (ultra alta frecuencia) 300 Mhz a 3 Ghz la ocupan también canales de televisión.

El siguiente salto cualitativo fue posible mediante la conquista del espacio sideral. A esta conquista contribuyó en lo fundamental los avances realizados por la tecnología de la energía que permitieron la construcción de cohetes espaciales. La introducción de nuevos combustibles permitió fabricar cohetes a reacción, cuyo principio si bien era conocido desde mucho antes, no podían superar la potencia necesaria para vencer la fuerza de atracción de la gravedad y otorgar a un satélite artificial la velocidad suficiente para su ubicación en la órbita terrestre.

La importancia de la energía suele ser poco tenida en cuenta en el progreso social, la disponibilidad de ésta en nuestro tiempo se ha incrementado a límites inconcebibles respecto a los tiempos prehistóricos, cuando el hombre era el único productor de energía, con un rendimiento que puede ser estimado entre un 10, a un 25 por ciento, siendo en promedio de un 18 por ciento. Como señala Cipolla, la Revolución Industrial puede ser considerada como un proceso en el cual se lograron nuevas fuentes de energía mediante la utilización de minerales en lugar de la energía animal.

Los cohetes, si bien aplicados, como es bien conocido en principio con fines bélicos, posteriormente encontraron su ubicación en el perfeccionamiento de las comunicaciones gracias a la construcción de satélites destinados a extender y facilitar las comunicaciones mediante ondas electromagnéticas. El ancho de banda de media y alta frecuencia sólo permite la transmisión de la voz a frecuencias elevadas, las ondas electromagnéticas no rebotan en la ionosfera (una de las capas de la atmósfera) como sucede con frecuencias más bajas, sino que la penetran y se pierden en el espacio. Por lo tanto, para enviar comunicaciones a larga distancia en muy altas frecuencias se necesita un espejo para reflejarlas. El primer espejo espacial fue el satélite "Eco", un globo con una superficie metalizada que reflejaba la señal, devolviéndola a la Tierra. Los satélites modernos, en cambio, reciben la señal, la cambian de frecuencia para no interferir con la entrante y la reenvían a la Tierra.

Los satélites de comunicaciones girando alrededor de la Tierra permiten ligar distintos puntos terrestres, y constituyen la más importante explotación de la tecnología espacial. Estas comunicaciones permiten intercambiar transmisiones de TV en vivo, distintos programas y noticiosos entre naciones y continentes, como así también comunicaciones telefónicas. Básicamente la técnica consiste en enviar la señal requerida desde Tierra a un satélite en la órbita terrestre. El equipo instalado en éste recibe la señal, la amplifica y la retransmite a otra estación ubicada en Tierra, estableciendo así la comunicación deseada.

Si bien los satélites son adecuados para la transmisión de señales de TV, los cables resultan más adecuados para la telefonía, ya que la señal debe elevarse y luego bajar, con la consiguiente pérdida de tiempo. Por otra parte la utilización de la fibra de vidrio en la construcción de los cables ha permitido mejorar en cantidad y velocidad las transmisiones telefónicas. Los cables de fibra óptica se fabrican con un núcleo vítreo a través del cual circula la luz emitida por un diodo emisor de luz o por un láser. La fibra óptica no está sujeta a interferencias y tiene la ventaja de permitir la transmisión de millones de conversaciones telefónicas o miles de canales de TV.

Este extraordinario progreso en las comunicaciones que abarca todo el globo terrestre constituye el adelanto tecnológico contemporáneo que permite recibir noticias desde cualquier punto, en tiempo real, contribuyendo al proceso de la llamada “globalización”.Hacia principios de los años de la década del 70 se formó una organización denominada Consorcio Internacional de Telecomunicaciones Satélitales (Intelsat) destinada a regular las comunicaciones entre los países asociados al sistema. Las comunicaciones satelitales que permiten una alta capacidad de circuitos de comunicación utilizando microondas (de una longitud de onda entre 10 y 1 cm. y frecuencias entre 3 y 30 gigahertz) entre localidades muy alejadas entre sí, pero este medio que se propaga mediante ondas en línea recta entre estaciones, es imposible de utilizar en comunicaciones a través de los océanos, de aquí la ventaja de utilizar las estaciones satelitales.

El primer satélite artificial para su uso en comunicaciones, el Telstart, fue colocado en órbita en 1962, permitiendo la transmisión de mensajes telefónicos y señales televisivas entre los continentes terrestres. Fue construido y lanzado por la American Telephone & Telegraph Co. Estaba provisto con células solares con una potencia de 2 watts, tenía un diámetro de 81 centímetros. y pesaba 78 kilogramos. La vinculación entre las distintas regiones y países del mundo en la actualidad se realiza mediante una red de satélites mientras simultáneamente los continentes continúan interconectados por cables submarinos tendidos en todos los mares del continente.

El futuro tecnológico.

Schumpeter dividía el desarrollo tecnológico en cinco períodos, el primero de los cuales comenzaba con la invención de la máquina de hilar, el hierro y la potencia del vapor, entre 1780 y fines de los años de la década de 1840. El segundo, se había centrado en la introducción del acero y los ferrocarriles agotándose hacia 1900, seguido por el tercero, con la aplicación de la electrificación y el motor a explosión, mientras la siguiente ola en los comienzos de los años 50 se caracterizaba en la aplicación de los productos petroquímicos, la electrónica, la computación y la actividad aerospacial. En su opinión estas ondas tendían a acelerarse y la última duraría unos 35 años.

Como se ha señalado, este economista, afirmaba que cada cambio tecnológico implicaba una nueva economía, y es evidente que la evolución de los medios de producción utilizados desde el hacha de piedra del hombre primitivo a la computadora del siglo XX han ocasionado distintas condiciones para la obtención de los bienes que requiere la sociedad humana a fin de lograr su subsistencia, en primer lugar y posteriormente sus necesidades sociales y culturales. No obstante al mismo tiempo los cambios económicos dan origen a nuevas condiciones que provocaran en el tiempo otras innovaciones tecnológicas y científicas. La tecnología, en un sentido amplio afirma Bernal, es la forma de ejecutar o construir algo, mientras la ciencia es el conocimiento como hacerlo ordenadamente para hacerlo mejor.

Es difícil argumentar contra el desarrollo de la tecnología y la ciencia, achacando a éstas ciertos males de nuestra civilización. El hombre es hijo de la necesidad, la primera de ellas conseguir medios de subsistencia y luego teniendo en cuenta su debilidad biológica lograr sobrevivir protegiéndose de los factores climáticos del medio ambiente (agentes atmosféricos y orgánicos, animales y vegetales). ¿Cómo hubiera podido sobrevivir sin haber creado nuevos y sucesivos medios de producción, a partir del dominio del fuego, que le permitieron superar las agresiones externas a su existencia?

Aquellos que critican los adelantos logrados por el hombre mediante la ciencia y la técnica, por exceso de materialismo, como sostiene Daniel Cardwell, cabría preguntarles si preferirían continuar viviendo en la ignorancia que caracterizaron a pasados siglos donde la intolerancia hacia las nuevas ideas y los excesos de la religión fueron predominantes. La mayor parte de estos críticos son filósofos, novelistas, políticos, y sociólogos que seguramente estarían pocos dispuestos a renunciar a mejores condiciones de vida, en particular en la salud pública y la medicina, la luz eléctrica, los medios de comunicación y otros progresos obtenidos gracias a la tecnología.

Cuando los cambios tecnológicos y científicos se producen gradualmente, las transformaciones socio-culturales los acompañan siguiendo a aquellas económicas que se producen inevitablemente. No siempre las invenciones, o nuevas ideas, surgen en forma paulatina. Cuando se producen mutaciones sorpresivas, la sociedad puede rechazar esas novedades y sólo las adopta a través de un proceso socio-cultural revolucionario, donde ocurre la eliminación violenta de los obstáculos que impiden adoptar las nuevas técnicas y procesos productivos. Por consiguiente, es incorrecto pensar que se pueda predecir, en un momento determinado, el futuro como consecuencia de una evolución progresiva. Aun más problemático es pretender anunciar aquellos hechos dramáticos que pueden acontecer por descubrimientos producto del azar o de ideas revolucionarias. El azar y la necesidad están indisolublemente ligados, el conocimiento y la solución de una necesidad elimina el azar, pero el conocimiento del hombre es asintótico su pretensión de lograr un conocimiento absoluto, la verdad absoluta, se puede afirmar es un propósito inalcanzable. Como dice Bernal, cada nuevo conocimiento, no es en ningún sentido absoluto. Conocemos mejor ahora aquello que nosotros desconocemos.

Se podrían ofrecer varios ejemplos respecto al dilema de predecir el futuro. El inventor de la máquina a vapor no podía prever cuales serían los cambios económicos, culturales y científicos que se produjeron a consecuencia de la aplicación de ésta al transporte, con su contribución a la hoy denominada globalización. El desarrollo de la cohetería como elemento bélico no fue pensaba sino como medio de destrucción, pero nunca como posibilidad de colocar satélites que transformarían los medios de comunicación y para no extender estos ejemplos, las ideas teóricas de Maxwell con sus ecuaciones acerca de las ondas electromagnéticas no fueron pensadas para provocar una explosión en el uso de éstas en innumerables aplicaciones técnicas y científicas.

Estos hechos llevan a ser muy cautelosos con respecto a las consecuencias que pueden derivarse de distintos descubrimientos y aplicaciones científicas y técnicas de nuestros días como son los progresos en la biotecnología; la nanotecnología aplicada a la medicina y otros usos; el hidrógeno como fuente de energía renovable, la construcción y el uso de nuevos ordenadores (computadoras); los mecanismos denominados robots que operan en algunas fábricas casi totalmente automatizadas; la conquista espacial que, con la construcción de una estación internacional, permitirá realizar investigaciones y ensayos cuya proyección futura es difícil imaginar, entre ellas facilitar los viajes interestelares con el regreso a su punto de partida de las tripulaciones, hoy todavía un propósito inalcanzable.

Conclusiones sobre la globalización.

Es el momento de tratar de resumir algunas conclusiones relativas a la denominada “globalización” que ocupa hoy en día, la permanente atención de la población en general.

En primer lugar, tal como se ha tratado de exponer previamente la globalización no es un fenómeno moderno, y en su desenvolvimiento ha tenido singular importancia, a veces decisiva, los decididos avances teóricos de la ciencia y los inventos tecnológicos. En segundo lugar, se comprueba la interdependencia de los factores sociales, económicos, científicos y culturales que se desenvuelven a ritmos diferentes, influenciándose recíprocamente. El desarrollo económico, en particular, en el presente tiende a provocar, como consecuencia de la globalización, una aguda contradicción entre distintos países acentuando la brecha entre los más desarrollados industrialmente y aquellos que se encuentran retrasados en ese sentido. Esta situación provoca serios conflictos sociales y culturales que se encuentran ante nuestros ojos cuya solución es difícil de predecir.

Como los seres humanos ven el mundo de distinta manera, aunque esta afirmación es relativa, pues se aceptan mundialmente algunos patrones iguales o similares, es posible conjeturar que la posibilidad de llevar la globalización a un estadio absoluto sería una afirmación sin mayor fundamento, pues es un proceso en un espacio que, por su naturaleza intrínseca, tiene características geográficas, culturales e históricas tan diferentes que permiten cuestionar esta aseveración. La posible globalización, en el sentido de concluir en un mundo uniforme, parecería ser una meta inalcanzable. En particular las significativas diferencias sociales y económicas de las distintas regiones de la Tierra indican que una uniformidad total es difícil de vislumbrar en el corto, mediano plazo, y aun estos lapsos, han de ser medidos en siglos.

Los factores geográficos, de clima, biológicos, de recursos materiales, y humanos se encuentran en permanente evolución, por lo tanto, es imposible predecir como afectaran estos cambios a una posible globalización. Los conocimientos de la historia geológica de nuestro continente, en los 10 a 15.000 años pasados, muestran los continuos cambios ocurridos e incluso desde la biología, la desaparición y creación de nuevos organismos vivientes, vegetales y animales avalan esta afirmación.

La conquista del espacio provocará probablemente condiciones tendientes a globalizar el continente terrestre, pero no sabemos cuales serán las contradicciones emergentes de este hecho y por consiguiente las consecuencias de las mismas. Y en todo caso, tal como indica la experiencia histórica del hombre, los diversos enfoques y el intercambio de ideas debidas a distintas culturas han contribuido significativamente al progreso y mejoramiento de las condiciones sociales a pesar que hayan sido acompañados de infortunados retrocesos en ciertos períodos. El universo está en permanente cambio y proceso de transformación, pretender la uniformidad de costumbres e ideas es un intento vano y negativo. Para concluir es interesante recordar el pensamiento de un famoso científico británico J.B.S. Haldane (1892-1964) que cierta vez afirmó: Mi propia sospecha es que el universo es, no solamente tan extraño como lo suponemos, sino que es más extraño de lo que nosotros podemos suponer.


Juan Carlos Nicolau.
Octubre 2006.

Monday, October 16, 2006

Las elecciones norteamericanas y su sistema electoral ¿son democráticos?

Es un lugar común suponer que la democracia norteamericana es un modelo ejemplar en cuanto a la elección de sus autoridades de gobierno, principalmente el presidente de la república, a través de del voto de sus ciudadanos. ¿Es ésto verdad?

Un reciente artículo editorial de la revista “The Economist” (18 de septiembre de 2004) parece demostrar todo lo contrario, poniendo en evidencia las incongruencias y los serios defectos del sistema electoral tal como se lo práctica en los distintos estados de la unión.

La revista señala que “la maquinaria de la democracia americana está crujiendo”. Veamos por qué.

En primer lugar las elecciones para presidente de la república se efectúan por el sistema de colegios electorales. Como consecuencia de la aplicación de éste sistema en las últimas elecciones presidenciales cuando fue elegido el señor G. Bush (h), éste recibió menos votos del total de los votantes norteamericanos que su oponente el señor Al Gore, sin embargo fue designado presidente al haber obtenido un mayor número de electores en el Colegio Electoral que reune a todos los estados.

Para evitar la repetición de este hecho varios estados, entre ellos el de Colorado, están considerando la posibilidad de asignar los votos emitidos por los ciudadanos en forma proporcional para lograr una representación equilibrada en el Colegio, de acuerdo con la voluntad de los sufragantes.

Otro defecto fundamental del sistema norteamericano que actualmente se aplica se refleja en el hecho que más de la mitad de la población habilitada para votar no se preocupa en asistir a las votaciones, fundamentalmente por suponer que su voto no tendrá ninguna influencia en la marcha del gobierno y por lo tanto no habrá cambios importantes en la situación económica y social.

Por otra parte muchas personas carecen del derecho al voto debido a las complicaciones burocráticas existentes para ser registradas como ciudadanos. En ciertos estados, además, esta prohibido el ejercicio del voto de por vida a las personas que hayan sido sometidas a juicio, aun después de ser juzgadas y cumplido su condena, lo cual constituye una evidente supresión de sus derechos como ciudadano.

En algunos estados se efectúan maniobras destinadas a manipular los resultados electorales mediante la división arbitraria de las zonas geográficas reagrupando ciertas zonas de acuerdo con las características sociales y económicas de los habitantes radicados en ellas en forma tal de disminuir la influencia de ciertos grupos opositores al gobierno de turno.

El uso de máquinas para votar que no entregan un recibo al elector es otra fuente de corrupción y deformación de los resultados de las votaciones. En un caso reciente, en el estado de Indiana, 5352 votantes produjeron 144.000 votos, en una elección donde se utilizaron ese tipo de máquinas.

Finalmente y quizá el aspecto más importante, es el financiamiento de las campañas electorales que constituye otra fuente de distorsión del sistema. Mientras en Europa, el estado contribuye con aportes para financiar a todos los partidos políticos y otorga espacios libres para la difusión de sus programas en las redes de televisión, en Norteamérica las fuentes de recursos provienen de los sectores privados, en particular, de las grandes corporaciones. En consecuencia, el poder de los sectores más poderosos económicos y el poder de los medios de comunicación ejercen una influencia desproporcionada sobre los ciudadanos en forma individual, que difícilmente pueden eludir está situación. Este proceder de los factores de poder de la sociedad norteamericana además, impide la formación de otros partidos políticos y conlleva a que dos únicos partidos se disputen los cargos de gobierno en el poder ejecutivo y legislativo.

Como se puede apreciar las supuestas bondades del sistema electoral norteamericano deja bastante que desear en cuanto a su eficacia para que la ciudadanía ejerza una verdadera democracia.

A pesar de los defectos del sistema electoral que se aplica en nuestro país en la última reforma constitucional se abolió el Colegio Electoral, fuente de numerosas burlas a la voluntad popular ejercida en las urnas, como intermediario en la designación de presidente de la república y éste es designado por el voto de todos los ciudadanos constituyendo las provincias un distrito electoral único. Esta forma de elección constituye un progreso en el sentido de otorgar mayor legitimidad al candidato electo.

Si bien los controles acerca de la financiación de los partidos políticos sigue constituyendo una asignatura pendiente, el estado argentino brinda apoyo financiero a los partidos políticos en proporción a los votos obtenidos en elecciones anteriores y se brinda, gratuitamente, espacios televisivos para la propaganda de los partidos que se encuentran debidamente inscriptos en la justicia electoral.

No obstante es sabido que las prácticas electoralistas argentinas siempre están teñidas de medidas de corrupción ejercidas por el poder de turno y muchas medidas adicionales deberían adoptarse para lograr un verdadero ejercicio de una democracia real en lugar de una mera democracia formal.

Esta breve comparación entre las prácticas norteamericanas y las argentinas (tan depreciadas) no agotan el tema pero tienden a poner al desnudo ciertos mitos que se manejan con total impunidad, es el caso de la declamada democracia estadounidense.

El escritor José Saramago en un reciente artículo publicado en “el Dipló” (agosto 2004) entre otros interesantes conceptos acerca de la democracia, escribía: “La pretendida democracia occidental ha entrado en una etapa de transformación retrógada que no puede detener, y cuyas consecuencias previsibles serán su propia negación.”

Se deben denunciar las prácticas corruptas que deforman el sistema democrático para lograr que el gobierno sea el gobierno del pueblo, por el pueblo y lo más importante a tener en cuenta, para el pueblo.

Septiembre 2004.

Sunday, October 08, 2006

EL SISTEMA MÉTRICO DECIMAL: su adopción en Buenos Aires.

Medir es comparar con un patrón de medida. Estos patrones fueron en un principio los elementos naturales más comunes al alcance del hombre. Una rama de árbol, el pie, la mano o el codo humano, sirvieron como unidades mediante las cuales se puede comparar la magnitud de los objetos, o distancias a medir entre distintos puntos geográficos.

En el antiguo Egipto, alrededor del año 3000 a.C. las medidas lineales eran referidas a la longitud del brazo, desde el codo a la punta de los dedos extendidos, a tal efecto se construyó un patrón en granito negro, que se utilizaba como medida de referencia. Los babilonios, asiros y fenicios establecieron distintos sistemas de pesos y medidas, en tanto que los griegos utilizaban como unidad de longitud el dedo (19,3mm); dieciséis dedos eran equivalentes a un pie , mientras que 24 dedos representaban un cubo Olímpico, este último coincidía con las medidas egipcias.

En Florencia, Galileo Galilei menciona el uso del codo (braccia) cuya dimensión variaba de acuerdo con cada región, en Reggio era equivalente a 0,53 m, mientras que en Venecia era equivalente a 0.68 m. .

Estos antecedentes históricos prueban que los patrones de medida son definiciones arbitrarias, fijadas por convenios o convenciones de una determinada sociedad con el propósito de satisfacer sus necesidades de subsistencia.

El sistema métrico decimal.

En abril de 1790 un miembro destacado de la Asamblea Francesa, Talleyrad (1754-1838), introdujo un tema al lanzar un debate que condujo a dar instrucciones a la Academia Francesa de Ciencias para preparar un informe acerca de la posibilidad de utilizar un sistema uniforme y racional que reemplazara la anarquía existente entre las medidas usadas en las actividades prácticas cotidianas.

Luego de estudiar el problema, la Academia recomendó que se efectuara la medición del meridiano del globo terrestre, que pasaba por París, desde el Polo Norte al Ecuador. De esa distancia se tomaría la diez millonésima parte, la cual sería denominada metro, la base de un sistema linear decimal, de éste posteriormente se deduciría una nueva unidad de peso.

En la ciudad francesa de Lyon, Gabriel Mouton, anteriormente había sugerido un sistema basado en tres proposiciones que lo definirían: decimalización, prefijos racionales y medición de la tierra. Esta propuesta, efectuada en 1670, no tuvo eco y su discusión fue consecuencia de la renovación de ideas introducida por la Revolución Francesa. Con tal propósito, en 1791, se constituyó un comité de doce matemáticos, geodésicos y físicos para el estudio del problema, el cual, a su vez, encomendó a dos ingenieros, Jean Delambre y Pierre Mechain para realizar las operaciones necesarias destinadas a determinar la longitud del nuevo patrón de medida, el metro.

Cuatro años más tarde, se adoptó la decisión de establecer en Francia, el sistema métrico, como método legal para definir los pesos y medidas utilizadas en las actividades comerciales e industriales. Se adoptaba el largo, la masa y la capacidad normal, en base a las dimensiones propuesta por los ingenieros citados, siendo el metro “una diez millonésima parte de un cuadrante de la Tierra”; el gramo, la unidad de masa, igual a la masa de un centímetro cúbico de agua a la temperatura de máxima densidad (4°C), mientras un cilindro de platino, conocido como el “kilogramo del Archivo” fue fabricado para representar la unidad de 1000 gramos. Los nombres para los múltiplos y submúltiplos de toda las unidades se uniformaron utilizando a tal punto, los prefijos griegos.


Primeros antecedentes en Buenos Aires.

El Registro Estadístico de la Provincia de Buenos Aires fundado por iniciativa de Vicente López , en febrero de 1822, con el propósito de dar a conocer la actividad social, económica y cultural mediante la publicación de los datos de la producción, instrucción pública, estado sanitario y discusión de los problemas más relevantes de la ciudad - como ocurría con la necesidad de construir un puerto - encontró a poco andar la imposibilidad de coordinar sus estadísticas debido a la anarquía existente en las unidades de pesos y medidas, utilizadas en la vida diaria, que no eran otras sino las heredadas de las autoridades españolas.

Para tratar de solucionar esta situación era preciso efectuar un registro de todas las unidades que se utilizaban en las prácticas corrientes del comercio y establecer las equivalencias correspondientes. Esta tarea estuvo a cargo del profesor de matemáticas Avelino Díaz, y publicada a partir del n°5 del citado Registro Estadístico. En su informe, además de las equivalencias, acompañó los datos numéricos de cada unidad constituyendo el primer análisis que se realizó del sistema de medidas utilizado en la época colonial, efectuando una descripción minuciosa y en detalle de las utilizadas para medir longitudes, pesos, capacidades y volúmenes.

El problema de la equivalencia de unidades fue discutido en las sesiones de la recientemente constituida Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas, designando una comisión integrada por Lozien secretario de la institución, Díaz y Muñoz con el objeto de investigar, primero, el estado de nuestras medidas de uso y subdivisiones y luego, la conveniencia de adoptar el sistema métrico decimal, considerado los medios más eficaces para su puesta en ejecución.

En la edición del 15 de agosto de 1822, “La Abeja Argentina” un periódico que recogía los temas relacionados con las ciencias, hacia referencia al articulo publicado en el Registro Estadístico, para señalar el mal estado de los patrones de esta ciudad, o por mejor decir la falta de su existencia, excepto el de la cuartilla o cuarta parte de la fanega.

Esta situación afectaba al comercio, motivo por el cual se consideraba necesario enmendar los errores de estos patrones mediante la confección de otros nuevos. Después de efectuar algunas comparaciones de la vara utilizada en Buenos Aires, con las medidas de Castilla, las yardas inglesas y las toesas francesa, señalando sus discrepancias entre sí, como conclusión se indicaba la necesidad de corregir esta situación procediendo a la conversión de la vara del país en el metro y la libra en otro peso que tuviese una cabal relación con la unidad lineal, con tal que no se mudase los nombres. (15-8-1822)

En el informe redactado por Sociedad mencionada, el 7 de abril de 1823, con motivo de la celebración del primer aniversario de la institución, se comentaba que la comisión para el estudio del sistema de medidas había asignado a “nuestra vara” el equivalente de 867,7 centímetros, pero, en cuanto, en las unidades correspondientes a la mediación de pesos se encontraron con dificultades para establecer comparaciones, sin especificar cuáles eran los obstáculos para lograr ese objetivo, probablemente la carencia de instrumentos adecuados que permitieran efectuar estas medidas. (15-5-1823) .

Juan Álvarez, al realizar un estudio histórico muy detallado, del sistema de pesos y medidas , recopilando las distintas equivalencias utilizadas en Buenos Aires y el resto del país, señalaba que el vigente era heredado de los españoles, siendo en primer análisis tan caótico, antes de la adopción del sistema métrico debido a que: España no logró imponer el uso de un sistema uniforme a los habitantes de todas sus regiones, en parte porque ella misma estaba dividida en distintos países con gobiernos propios, en parte porque después de realizada su fusión política, las costumbres locales se opusieron a la vigencia de los decretos dictados por los soberanos para lograr la unificación de las prácticas comerciales.

Idéntico problema se sufría en Buenos Aires y las restantes provincias al momento de producirse la Revolución de Mayo. En esa ciudad se arrastraba este inconveniente desde el siglo XVIII, tal como se observa por los distintos y reiterados acuerdos del Cabildo en procura de mejorar el control de los pesos y medidas utilizadas en las atahonas, las pulperías, y en los mercados de abasto.

La Sociedad de Ciencias Físico-Matemáticas cesó en sus actividades en el año 1823, debido a su incorporación a la Academia de Medicina, circunstancia que probablemente, entre otros factores, este hecho quizá, influyó en el abandono de los intentos para la adopción del sistema métrico decimal.

Memoria sobre los pesos y medidas (1836).

Aquietados los enfrentamientos políticos y la guerra civil entre las provincias se alentaba en Buenos Aires la posibilidad de encarar medidas tendientes a mejorar las condiciones del comercio y la producción afectadas por bloqueo extranjero al puerto.

No debe sorprender, entonces que se retome el estudio acerca de la posibilidad de adoptar el sistema métrico decimal para regular por comparación los pesos y medidas de longitud, capacidad y volumen. En esta tarea vuelve a intervenir Felipe Senillosa, principal animador de toda acción tendiente al adelanto de la enseñanza y aplicación de las matemáticas al progreso de la economía. Esta era la razón fundamental, referida de uniformar los pesos y medidas que sirven de inteligencia común al comercio para la determinación de la cantidad en las especies que se truecan o enajenan en cualquier convenio. En la práctica, se trataba de un problema destinado a solucionar la ausencia de patrones de medida, corregir el deterioro de algunos de los existentes debido a constantes falsificaciones, que originaban las consiguientes discusiones afectando las transacciones comerciales entre consumidores, productores y comerciantes.

Al año siguiente tuvo lugar la designación de Juan Manuel de Rosas, como gobernador, el 7 de marzo de 1835, por la Sala de Representantes en una elección de 30 votos a favor y 4 en contra, entre estos últimos el de Senillosa. Éste en el mes de noviembre presenta una Memoria, en su carácter de Comisionado especial del gobierno, para el nuevo arreglo y construcción de los Patrones de los Pesos y Medidas estableciendo “patrones” permanentes que se relacionan con otras unidades de pesos y medidas de las naciones con quien tenemos un comercio más activo.

En la elaboración de este documento, su autor, declara que había contado con la colaboración del profesor Octavio Mosotti, previamente a su renuncia el año anterior a la cátedra de física en la universidad para regresar a Italia, su país natal.

También participaron en la redacción de este informe el agrimensor Pedro Benoit, miembro del Departamento Topográfico y el señor Miguel Rodríguez que había traído desde Francia, varios instrumentos de física y un laboratorio químico y había facilitado, para efectuar las mediciones, unas balanzas de excelente construcción y un kilogramo contrastado en París.

Rodríguez el 13 de mayo de 1830, fue propuesto para ocupar la cátedra de Física Experimental, designación que rechazó, según un documento existente del Archivo General de la Nación, manifestando que se encontraba dedicado a la creación de un establecimiento industrial. Durante su residencia en Europa había estudiado química y el 22 de junio del mismo año, informaba al gobierno su disposición para impartir lecciones de esa materia en su establecimiento.

Al año siguiente, en compañía del profesor Mossotti y de Carlos Ferraris, integró una comisión encargada de clasificar las piezas pertenecientes al Museo de Ciencias Naturales fundado por Bartolomé Muñoz.
En un acto celebrado en el mes de junio de 1836, con la presencia de las autoridades del gobierno y el Presidente del Departamento Topográfico, don José Arenales, se procedió a la verificación de los patrones de longitud de la unidad vara, construida en bronce, con un metro de acero encargado en Francia y los patrones de capacidad, de cuartilla y de peso, siendo las unidades respectivas la vara, para longitudes; el frasco, para medidas de líquidos; la cuartilla, destinada a la medición de áridos (legumbres y granos) y la libra, como medida de peso, sobre la base de la vara y sus submúltiplos.

Por consiguiente, en síntesis se trataba de otorgar reconocimiento legal a los patrones destinados especialmente para servir en el contraste de los existentes, o la construcción de otros nuevos, siendo fabricados y examinados, una vara, un frasco y una libra. Estos patrones fueron entregados al Departamento Topográfico para su custodia y los restantes, que se describen a continuación al Jefe de Policía.

Los de longitud consistían en dos varas de bronce, una de las cuales se cotejó con un metro de acero encargado en París; como patrón de longitud. Los patrones de capacidad consistían de dos frascos hechos de bronce perfectamente iguales de 170-5/8 pulgadas cúbicas; un medio frasco, un cuarto y un octavo de frasco. También se presentó un vaso cilíndrico de bronce cuya capacidad era de medio galón inglés de medir vino, por tratarse esta medida de aceptación general en los almacenes, particularmente en los de pintura y aceite.

Los patrones para áridos, de cuartilla y media cuartilla, eran de caoba guarnecidos en una cara en bronce, en figuras de trapecio y un rectángulo de bronce y finalmente, los destinados a controlar los pesos consistían en dos piezas de bronce de una libra cada uno y otro de media libra.

El decreto del 18 de Diciembre de 1835 por consiguiente, aprobaba el contraste en la determinación de los pesos y medidas, la Memoria presentada por Felipe Senillosa, sin embargo, no menciona la aplicación y el uso del sistema métrico decimal, ya que sin duda resultaba imposible pretender imponer legalmente dicho sistema, en un ambiente tan caótico, plagado de unidades antiguas y destinado a ser utilizado por el vulgo, según mencionaba el informe. .

Proyecto de Sarmiento para la adopción del sistema métrico decimal.

Habría que esperar más de dos décadas para que el 28 de julio de 1857, Sarmiento presente en la Legislatura provincial, un proyecto de ley propiciando que Buenos Aires adopte el sistema métrico decimal, a fin de resolver la ausencia de un sistema de pesos y medidas adecuados a las necesidades del comercio y la industria.

El legislador sostiene al fundamentar su proyecto que no es preciso discutir los detalles del s.m.d. pues tiene la ventaja de ser bien entendido hoy por todos, siendo posible en cualquier lugar y momento, verificar las medidas que se utilicen en las actividades comerciales y de la producción.

Opina, además, que “no es, como generalmente se cree, por la ignorancia del pueblo” que no se adoptaran esas medidas ya que “son almaceneros, son tenderos, son pulperos” los que las utilizan, de “manera que son personas inteligentes” que poseen “la aptitud de comprender sus ventajas y la manera de usar estas pesas y medidas”.

Sarmiento, educador al fin, señala que además de la necesidad de contar con un sistema exacto, de uso general en cualquier profesión o tarea, la adopción del s.m.d. significaría un gran adelanto en la enseñanza de la aritmética, debido a la división decimal.

El proyecto proponía autorizar al Poder Ejecutivo a establecer como obligatorio el sistema, a partir de 1860, imponiendo su utilización al Departamento Topográfico y a la Aduana. Por otra parte, declarado de uso legal, los tribunales y oficiales públicos no tramitarían ningún caso que no estuviese presentado de acuerdo con ese sistema de medidas.

Los problemas políticos derivados del conflicto entre Buenos Aires y la Confederación Argentina impidió la puesta en práctica del proyecto de Sarmiento a pesar de su aprobación por la legislatura de la provincia de Buenos Aires.
Sarmiento desde 1841, cuando redacta un artículo para El Mercurio de Chile, se ocupa en resaltar la necesidad de dar a conocer la ventaja del sistema decimal, actitud que reitera en un informe fechado el 15 de marzo de 1855 donde señala que para el estudio del sistema métrico decimal hice llevar a la clase las medidas métricas y un metro de madera con sus divisiones y las de las varas para compararlas.

En la sesión del Senado del 21 de septiembre de 1857, reitera el tema, expone que se debía adoptar la ley cuando no sea más que por el honor que resulta a Buenos Aires de ser uno de los pueblos del mundo que adopte esta legislación que ha de ser con el tiempo universal, palabras que como siempre lo colocaba a la vanguardia del progreso del país.

La adopción legal del s.m.d.

La Cámara de Diputados sancionó la ley N° 52, el 12 de septiembre de 1863, adoptando el sistema métrico decimal para todo el país y autorizando al P.E. para declarar obligatorio en los diferentes Departamentos de la Administración y en todo el territorio de la República, el uso de aquellos pesos y medidas métrico-decimales que juzgue oportunos, según están allanados los obstáculos que se opongan a su realización.

Los obstáculos a que se hacía mención eran por un lado el desconocimiento existente en la sociedad acerca de las equivalencias entre las medidas y unidades en uso por parte de toda la población, lo cual requería una paulatina enseñanza de éstas para no ocasionar problemas en las transacciones comerciales e industriales y en luego, la necesidad de confeccionar patrones que permitieran controlar el sistema a poner en práctica. La ley con el objeto de subsanar estos problemas ordenaba que se confeccionaran cuadros de equivalencia entre los pesos y medidas en uso en las provincias y textos de enseñanza que permitieran difundir el nuevo sistema.

La aplicación de la ley volvió a demorarse en el tiempo seguramente debido a los inconvenientes mencionados. Debió transcurrir un lapso de más de diez años para que el 13 de julio de 1877, la ley nº 845, estableciera que a partir de 1887, es decir otra década, se impusiera el uso obligatorio del sistema métrico-decimal de pesos y medidas. A partir de enero de este año quedaba prohibido el uso de las pesas y medidas de otro sistema.

En la misma fecha, un decreto del P.E. reglamentaba la ejecución de la ley de pesas y medidas en sus distintos aspectos disponiendo los casos de aplicación del nuevo sistema, el contraste y verificación de los patrones, las penalidades a aplicar a aquellos que eludieran su utilización correcta y otras medidas tendientes a lograr la adecuada aplicación de las normas establecidas. Por un anexo se definían las equivalencias entre las antiguas y nuevas medidas de longitud, de capacidad y de peso y se establecían las características a que debían ajustarse los instrumentos y aparatos a utilizar, indicando los materiales para la construcción de los patrones correspondientes.

Para ese entonces el gobierno argentino se había hecho presente mediante su embajador en Francia en la Conferencia de de París, el 1º de marzo de 1875, para la formulación de un tratado internacional sobre la implantación del sistema métrico decimal, al cual adhirió posteriormente.

La adopción de estas leyes y regulaciones condujo paulatinamente a la implantación del sistema métrico decimal en todo el país, superando así las dificultades de las distintas medidas que se habían utilizado en el pasado y entorpecían el desarrollo comercial y productivo.

J. C. Nicolau.
Septiembre 2004.

LA EVOLUCIÓN de la CIENCIA y la TÉCNICA en BUENOS AIRES (1776-1870).

Pretender definir que se entiende por ciencia y cuales los aspectos que abarca la tecnología, dos fases del conocimiento científico, como conceptos que se suelen considerar opuestos, es a toda luces imposible. En los hechos están indisolublemente unidos dialécticamente, es decir relacionados entre sí aun cuando avanzan a un ritmo diferente Se puede afirmar que ciencia y técnica son aspectos de la misma cosa. La ciencia y la técnica contienen el conocimiento de la naturaleza por el hombre a través de su labor social para satisfacer sus necesidades, con énfasis en la investigación científica (teoría) en algunos casos y en otros en las aplicaciones prácticas (tecnológicas).

De cualquier manera en la búsqueda de una formulación respecto de la ciencia se puede afirmar, con John Burnet, que una definición adecuada de la ciencia sería decir que consiste en pensar acerca del universo a la manera griega. Por su parte, Benjamín Farrington que estudió ese pensamiento, decía que éste era "un sistema de comportamiento por el cual el hombre adquiere el dominio de su medio ambiente".

En el Río de la Plata el desarrollo de la ciencia y la técnica está estrechamente vinculado a satisfacer necesidades de la sociedad tal como se observa al estudiar nuestra historia y se podrá apreciar en los párrafos siguientes.

Cuando España decidió la formación del virreinato del Río de la Plata en 1776, con el propósito de consolidar su dominio en la región, amenazada por una parte, por las presiones de la corona portuguesa siempre dispuesta a establecerse en la Banda Oriental y por las incursiones de las embarcaciones corsarias europeas, esta medida afianzó el desarrollo económico de la ciudad de Buenos Aires, la cual junto a la importancia política que le otorgaba la presencia de las autoridades virreinales vendría a originar en ella un desarrollo social y cultural que se pondría de manifiesto durante siglo XIX.

El Consulado de Buenos Aires cuya creación en 1794, respondía a la necesidad de otorgar un ámbito de opinión a los intereses mercantiles del virreinato, provocó a su vez en la sociedad porteña un movimiento intelectual preocupado por el adelanto de la enseñanza pública y la difusión de la ciencia y la técnica que tuvo su expresión concreta en la formación de la Academia de Geometría, Arquitectura y toda especie de Dibujo y la Academia de Náutica, ambas en 1799, creada está última con la expresa finalidad de preparar pilotos de navíos destinados al comercio. El promotor de ésta decisión fue Manuel Belgrano, entonces secretario del Consulado y redactor de las Memorias que dieron impulso a esas medidas.

Otra evidencia de las nuevas tendencias se vio reflejada en la publicación del periódico Telégrafo Mercantil, rural, político-económico e historiográfico del Río de la Plata (1801-1802) dirigido por el español, abogado y coronel don Francisco Antonio Cabello y Mesa, junto con la formación de la Sociedad Patriótica Literaria. A éste le siguió el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (1802-1807) fundado por Juan Hipólito Vieytes (1762-1815).

En ambos periódicos contribuirían con sus escritos la mayor parte de los hombres que tendrían particular intervención en los sucesos militares y políticos que conmoverían la ciudad porteña como consecuencia de la invasión británica y los posteriores cambios en el gobierno del virreinato. En sus páginas se publicaron artículos del renombrado naturalista Tadeo Haenke (1761-1817) que, radicado finalmente en Cochabamba, realizó innumerables estudios botánicos y exploraciones en el Alto Perú; mientras de otros autores se recopilaron datos meteorológicos, comentarios e informaciones acerca de la agricultura, el comercio y la industria del virreinato que indicaban el interés existente en los porteños por el conocimiento de estos temas.

Los sucesos políticos desencadenados en Europa por la Revolución Francesa con la consiguiente expansión militar conducida por Napoleón tendrían repercusiones insospechadas en el desenvolvimiento de la América española. La invasión extranjera de Buenos Aires por los británicos, la posterior rebelión de los criollos contra el gobierno colonial español, seguida de la lucha armada por la independencia frustraron durante la primera década del siglo XIX casi todas las posibilidades de actividades ajenas a las graves preocupaciones políticas y militares. Sin embargo, como se vera a continuación una excepción la constituyó la creación de establecimientos dedicados a los estudios de las matemáticas.

Manuel Belgrano, siempre fiel a sus ideales de luchar por la independencia, producidos los sucesos de Mayo de 1810, vuelve a insistir en la necesidad de establecer el estudio de las matemáticas que ya había promovido desde su cargo de secretario del Consulado, esta vez con la finalidad de formar oficiales militares con adecuada preparación para un desempeño eficiente en el ejército patriota en su lucha contra los ejércitos españoles.

Esta Escuela de Matemáticas del Estado, funcionó durante dos años y fue reemplazada por la del Consulado, dirigidas respectivamente por Manuel Santos Herrera y José María de Lanz. Esta última fue fusionada con la que había fundado Felipe Senillosa con el apoyo del Directorio, poco tiempo después de su arribo a Buenos Aires.

Finalizada la lucha de la independencia en el territorio argentino otros requerimientos de la sociedad fueron el origen de nuevas instituciones destinadas a resolver problemas concretos, uno de ellos la educación universitaria.

En 1821 se concretó la fundación de la Universidad de Buenos Aires con la designación de Antonio Sáenz, como rector y a la cual se incorporó la escuela dirigida por Senillosa, con la creación del Departamento de Ciencias Exactas. En éste, entre otros, se desempeñaron el profesor Pedro Carta Molino, procedente de Turín; el científico Octavio Mossotti que dictó cursos de física experimental y realizó observaciones meteorológicas y astronómicas; Manuel Moreno que dictó cursos de química y el primer profesor de matemática porteño Avelino Díaz, alumno de Senillosa, quien tenía a su cargo la dirección del departamento.

En la misma época el gobierno bonaerense crea el Departamento Topográfico, que lejos de responder a causas fortuitas o circunstanciales, tuvo su origen en la necesidad de resolver los diversos problemas que se habían acumulado y agravado en la delimitación de los límites de las propiedades y, para llevar "la tranquilidad y buena armonía entre vecinos, principalmente entre los hacendados y propietarios de tierras" según decía la Comisión encargada de formular las tareas del nuevo organismo.

Para integrar ese Departamento fueron designados Vicente López, Senillosa, Avelino Díaz, Martiniano Chilavert, alumno de la escuela de matemáticas. Más tarde se desempeñaron en ese departamento otros graduados: Agustín Ibañez de Luca, Mariano Moreno (h), Manuel Eguía, Juan María Gutiérrez, Saturnino Salas y Tomás Arias, que habían recibido el título de agrimensores.

La iniciativa privada de Vicente López, preocupado siempre por la ciencia, Felipe Senillosa y otros estudiosos preocupados por estas disciplinas, condujo a la formación de la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas, en 1822, a la cual pertenecieron además de los nombrados, Avelino Díaz, Manuel Herrera, Guillermo Lacour, Carlos Francisco Lozier, Esteban de Luca, Manuel Moreno, Bartolomé Muñoz, Juan María Reyes y Santiago Wilde.

Otros organismos requeridos por la sociedad fueron creados durante el lapso, 1810 y 1830, el Departamento de Ingenieros y el de Hidráulica y la Comisión de Caminos. El primero tendría a su cargo las construcciones civiles dependientes del gobierno, el segundo, por misión el proyecto de construcción del puerto de Buenos Aires entre otras obras fluviales y el último debía mantener y trazar nuevas rutas de comunicación terrestre. En estos organismos se desempeñaron profesionales extranjeros como el ingeniero británico Santiago Bevans, que procuró abastecer de agua a la ciudad mediante una perforación subterránea y cuya hija casó luego con Carlos Pellegrini.

El interés por los estudios de carácter científicos se fue perdiendo hacia fines de la década de los años 20, pocos eran los alumnos que veían posibilidades económicas en ellos, fundamentalmente por la preponderancia adquirida por el desarrollo de las actividades comerciales y las producciones pecuaria y saladeril, que alcanzaron un importante incremento en todo el país.

Hay que esperar a derrota de Rosas en la batalla de Caseros para que al regreso de algunos exiliados, como Juan María Gutiérrez, se adopten medidas tendientes a revertir la situación de estancamiento existente en el estudio de la ciencia y la técnica. Como ministro de gobierno, en 1852, debido a su iniciativa, se dispuso la creación de un Consejo de Obras Públicas, destinado al estudio de proyectos relativos a obras y trabajos públicos, tales como caminos, canales, muelles, puertos, refacción y construcción de edificios del Estado. Al mismo tiempo aconsejaba al hijo de un amigo estudiar "la carrera de ingeniero" , mientras en la Revista del Plata se refería a la necesidad de adelantar la industria nacional aprovechando las abundantes materias primas existentes en el país, la lana para los textiles, los cueros para zapatos y así siguiendo.

Durante la presidencia de Justo José de Urquiza (1854-1860) se recurrió a personalidades extranjeras para impulsar los estudios científicos, así se decide la creación del Museo de la Confederación, a cargo de Alfredo M. du Graty, que reúne piezas paleontológicas extraídas del río Paraná y colecciones de mineralogía y botánica. Martín de Moussy, naturalista y geógrafo redacta una obra titulada Descripción geográfica y estadística de la Confederación Argentina, destinada a brindar una descripción científica del suelo argentino, costeada por el gobierno.

Durante la presidencia de Bartolomé Mitre (1859-1884), en 1865, su ministro de gobierno Domingo F. Sarmiento (1811-1888) invita a German Burmeister a dirigir un Museo Público de Ciencias Naturales, mientras simultáneamente Gutiérrez pide su apoyo para la creación de la Sociedad Paleontológica destinada al estudio de los fósiles bonaerenses.

En ese año, se restablece en la universidad, de la cual era rector Gutiérrez, el Departamento de Ciencias Exactas, comprendiendo la enseñanza de las Matemáticas puras y aplicadas y de la Historia natural y a la cual se incorporan el profesor Bernardino Speluzzi de la Universidad de Pavía, el ingeniero Emilio Rossetti, de Turín y el profesor Pellegrino Ströbel,de la Universidad de Parma, conocedores de prácticamente todas las ciencias físicas y naturales. Éste último residió poco tiempo en el país y fue sustituido por el doctor Juan Remorino, quien tomaría a su cargo la enseñanza especial de la Geología, con proyecciones a la Mineralogía, explotación de los metales y clasificación de los terrenos.

La provincia de Córdoba fue el escenario de otros acontecimientos importantes relacionados con la ciencia, pues en esos años se efectuó la creación del Observatorio Astronómico, dirigido por Benjamín A. Gould y el dictado de cursos de ciencias exactas y naturales en la antigua universidad cordobesa a cargo de varios profesores europeos.

La elección de Sarmiento para ejercer el cargo de presidente de la República significará un notable impulso al desarrollo de las producciones agrícolas e industriales. Los viajes del sanjuanino por los países europeos y el desempeño de la embajada argentina en los Estados Unidos de Norteamérica le habían permitido comprobar los adelantos de la ciencia y la tecnología y los beneficios que de ellas se obtenían para lograr mejores condiciones de vida para el hombre.

La revolución industrial consecuencia de la aplicación de la energía que se obtenía mediante la máquina a vapor, a la producción de bienes y en las comunicaciones terrestres y marítimas, debían contribuir a la transformación de las materias primas que abundaban en nuestro suelo, y consecuentemente al desarrollo de la agricultura y la manufactura. Si bien la primera máquina a vapor instalada en nuestro país había tenido lugar en 1847 para la molienda de harina y el bombeo de agua en las cercanías de la Plaza de Mayo y el primer ferrocarril se echó a rodar en 1857 era necesario aplicar las nuevas tecnologías al adelanto e incremento de la riqueza económica.

Producto de esa idea surge la iniciativa de Sarmiento de realizar la Exposición de los Productos del Suelo é Industria Argentina que abre sus puertas en Córdoba el año 1871, buscando concretar dos fines específicos, uno introducir maquinaría moderna para el cultivo, siembra y recolección en el agro y otro alentar la manufactura de los productos primarios.

La revolución industrial que tuvo su origen en la invención de la máquina a vapor, en 1712, por Thomas Newcomen (1664-1729), continuó con la construcción del motor y el generador eléctrico por Werner Siemens (1816-1892), a un ritmo creciente y prosigue en nuestros días, como consecuencia del desarrollo de la electrónica y la micro-electricidad. Estos avances han contribuido a un mundo globalizado y a la conquista del espacio más allá de los límites terrestres.

El desarrollo tecnológico está estrechamente vinculado a la disponibilidad de la energía producida mediante el uso del carbón y el petróleo, como ha ocurrido durante el pasado siglo, sin duda, en el presente, el próximo paso será recurrir a fuentes renovables como el viento y la luz solar.

La evolución histórica del estudio de la ciencia y la aplicación de la técnica, muestra como éstas contribuyen a incrementar la riqueza económica de un país y a obtener un mejor nivel de vida al conjunto de la sociedad.

J.C.Nicolau
Octubre 2006.


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